
La resolución se produce después de que varios usuarios de Twitter y el Instituto Knight para la Primera Enmienda de la Universidad de Columbia (Nueva York) presentaran una demanda en julio de 2017 contra el presidente Trump por bloquearlos en Twitter por hacer comentarios críticos. Los denunciantes argumentaban que el mandatario utiliza su cuenta personal (@realDonaldTrump) para difundir información oficial del Gobierno, por lo que sus mensajes deberían ser accesibles a todo el mundo.